El dueño de Merrin falleció de repente y pasó, de ser una gatita mimada y querida, a quedarse sola en el piso durante casi un año. Un familiar iba a echarle pienso y a limpiar el arenero, pero nunca intentó darle cariño por «miedo», el mismo miedo que le trasladó a Merrin. El caso llegó a Arca a través de una voluntaria y nos rompió el corazón imaginar lo que había sufrido, así que dsede entonces se encuentra en casas de acogida donde para ayudarla a superar el miedo y la sensación de abandono.
Su evolución en este tiempo ha sido notable. Ha convivido con varios gatos arcanos, como Pacho y con Duke, con el que se encuentra actualmente. El sabe ser paciente con ella, al igual que su papi de acogida, del que no se esconde, al que busca para sentarse al lado. Aún queda trabajo por delante, pero el avance es indiscutible.
Negativa a enfermedades.